lunes, 19 de noviembre de 2007

Afidos: pulgones




Son insectos chupadores que se encuentran principalmente en zonas templadas de todo el mundo. Son condiciones ideales para su desarrollo una temperatura de 25º C y una humedad del 60%.
De todas las especies de pulgones, son 500 las dañinas para los cultivos agrícolas u ornamentales.
Describir cada una de las especies escapa a la finalidad de este artículo dedicado a la jardinería, pero existen generalidades suficientes como para reconocerlos y combatirlos.

Las fases evolutivas del insecto, desde que nace hasta que se hace adulto son variadas, existen los que son vivíparos, por lo tanto nacen vivos, y los que son ovíparos, que nacen de un huevo.
Las hembras vivíparas aceleran el aumento de las colonias ya que los individuos recién nacidos están completamente formados y listos para succionar.
También existen los que se tienen reproducción sexuada y los que se reproducen por partenogénesis.

Los hay con alas, que tienen bien diferenciado el tórax del abdomen, y sin alas que no tienen diferencia entre las dos partes.

En todos ellos el cuerpo es blando y redondeado, de entre 1 y 10 mm de longitud y de color variable: blanco, amarillo, verde, pardo o negro.

Entre las distintas especies de áfidos encontramos algunas que sólo parasitan en una especie vegetal, y otras que parasitan en varias.
Se dice que son específicos los que parasitan en una sola especie; olífagos los que lo hacen en pocas especies siempre dentro de la misma familia, y polífagos los que parasitan en muchas especies de distintas familias.

En cuanto a la forma de emigración del insecto encontramos dos modalidades: cuando toda la colonia se traslada a un nuevo huésped se dice que es emigración absoluta, mientras que cuando sólo una parte de la colonia cambia de huesped es una emigración facultativa.

Por medio de un pico articulado succionan la savia de la planta hospedante de la que toman proteínas y azúcares. Secretan el exceso de azúcar ingerido en forma de melaza que se deposita en las hojas inferiores a la que ellos ocupan, taponando los estomas e impidiendo así la fotosíntesis y propiciando a la vez la aparición de negrilla; por ser insectos chupadores son importantes agentes de contagio de distintas virosis.

La interrupción de la fotosíntesis se traduce en un debilitamiento general de la planta hospedante, la detención de su desarrollo y la reducción de su producción o de su floración.

Son síntomas de la presencia de pulgón las hojas enrolladas y pegajosas, negrilla en el haz de las hojas que puede extenderse a los tallos , manchas amarillentas en las hojas resultado de las picaduras y la presencia de hormigas entre las hojas que se alimentan de los azúcares que el pulgón excreta.
Las colonias de pulgones son apreciables a simple vista en los brotes tiernos y las hojas jóvenes preferentemente.

Las altas temperaturas favorecen la reproducción de esta plaga, como también el exceso de fertilizante puesto que habrán más cantidad de partes tiernas donde puedan alimentarse a satisfacción.

Cuando se establecen grandes colonias de estos insectos, los daños son importantes y el combatirlos se hace muy difícil, por eso es fundamental la detección precoz de la plaga.

Eliminar las malezas y hojarasca es necesario para restarles oportunidad de guarecerse allí.
Controlar periódicamente y en especial las partes tiernas de las plantas en busca de los primeros insectos para eliminarlos cuando aún son pocos en cantidad.
Instalar trampas cromáticas consistentes en cartulinas o bandejas plásticas de color amarillo cubiertas con sustancias pegajosas. El color los atrae y quedarán adheridos por el pegote.

El control biológico se hace con insectos enemigos naturales del pulgón tales como mariquitas, moscas cernidoras, mantis, tijeretas y crisporas. Algunos de sus enemigos se alimentan de ellos y otros los parasitan.

Existen en el mercados varios tipos de insecticidas de buen resultado con los áfidos, pero no todos son inocuos para sus enemigos naturales.

Los insecticidas sistémicos, al circular junto con el floema, afectan a los insectos chupadores pero no así a sus enemigos naturales; pero el uso continuado de este tipo de insecticidas puede ocasionar trastornos en la planta que se desea proteger.

Entre otros insecticidas ecológicos, el caldo de ortigas es de buen resultado aplicando semanalmente, pero a largo plazo pierde efectividad. Se ponen a macerar 100 grs de ortiga fresca por litro de agua el tiempo necesario para que la ortiga se descomponga bien, removiendo a diario. Se cuela, se deja reposar 24 hs y queda listo para aplicar.
La ortiga contiene sustancias activas tales como tiamina, ácido clorogénico, ácido linoleico y ácido cafeico que resultan efectivas como insecticida.

Otro insecticida ecológico es la rotenona, flavonoide obtenido a partir de las raíces de ciertas plantas papilonáceas, que mata al pulgón por asfixia, es biodegradable pero ligeramente tóxico para el ser humano.

1 comentario:

mariantnk dijo...

Muchísimas gracias! Aquí va mi mail: cardoymalvon@yahoo.com.ar. Hasta pronto!